Pianos abandonados

Detrás de cada lugar abandonado hay una historia que explica su condición. Estas historias a veces están envueltas en leyendas que hacen confundir la fantasía con la realidad, algo que nos gusta mucho a los románticos. Siento una gran atracción por espacios abandonados y derruidos. Es poner un pie sobre ellos y mi imaginación echa a volar. ¿No has imaginado alguna vez quién estaría en ese mismo lugar, por ejemplo, cien años antes? Este misterio me incita a la nostalgia y a la vez a la vida, como alerta sobre nuestra futura e inevitable decadencia. Es esa dicotomía belleza-crudeza la que nos aporta un lugar abandonado. El lugar hacia el que la naturaleza ha galopado para colonizarlo, el lugar donde el pódium se lo lleva el polvo.

Se recorre en silencio, como se recorre un cementerio; imaginando todo aquello que pudo haber sido y no fue. La aventura de recorrerlos es adrenalina pura; la esencia misma de la incertidumbre y la sorpresa. El paso simbólico hacia la ruptura controlada de las normas.                                                                                                                                                                                                         Estos lugares abandonados son geografías del olvido, ¿quién gobierna sobre ellos, pues? El silencio. El silencio somete a estos lugares al revoloteo de las aves que los transitan, que pasean rodeadas de opacidad; siempre me ha encantado lo opaco, lo calmo. ¿Cuántas esperanzas y proyectos habría en este espacio ahora vacío y solitario? No debemos olvidar la belleza intrínseca que poseen.

El piano se mantiene digno sobre estos lugares. Siempre sigue ahí. No te abandona. El piano es ese Ser Vivo que muchos de nosotros utilizamos como voz propia para sobreponernos a lo que nos viene. Es esa madera sólida, viva y fresca, que en meses calurosos cae sedienta. Le damos de beber agua en botecitos de cristal, como hacemos con nuestras mascotas. El piano a veces es un milagro, y otras un castigo. A veces te peleas, otras le temes, e incluso en ocasiones saca tu agresividad, tomas tu rol destructor hacia él, pero no olvidas que él sigue ahí, sobrio. Él es maduro e inteligente. Te espera para cuando estés listo. Siente un amor por ti verdadero, trabajado. Siempre perdurará.

¿Qué me inspira un piano en un lugar abandonado? A voz de pronto, esperanza. ¿Y a ti? ¿Recordáis la memorable escena de El pianista, de Polanski, en donde la fuerza del arte y el poder sobrenatural de la Balada nº1 en Sol menor de Chopin es la única salvadora posible? https://www.youtube.com/watch?v=j4vK6AQen7o

Hace ya un tiempo me topé con la obra de Roman Thiery, un artista especializado en patrimonio abandonado que se ha dedicado a la búsqueda de pianos en lugares perdidos, un auténtico pirata de tesoros de primera. El autor ha fotografiado pianos olvidados en hospitales, villas, mansiones, palacios, sitios industriales… Ha recopilado todos estos tesoros en su serie Requiem pour Pianos, una forma de fusionar sus dos mundos artísticos: fotografía y piano.

Aquí comparto con vosotros estas maravillas, y no dudéis en visitar su trabajo en https://romainthiery.fr

 

 

Abrazo

 

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